Baja de la natalidad y vacantes: ¿nuevos trapos?

Fotografía: Hector Río (“Presente: retratos de la educación argentina”)

A la salida de la pandemia nos encontramos con que el fenómeno en materia demográfica que se venía planteando desde años anteriores llegó para quedarse. ¿Cómo se vincula este con el reclamo histórico por la vacante? Se abren otros escenarios para pensar, ante una oferta educativa que no crece pero logra asegurar, al menos en parte, la matrícula del nivel inicial.

“Conseguimos vacante para Fidel en jornada completa del jardín de enfrente de casa, abrieron una sala de dos años porque cerraron una de las de tres por falta de chicos” 

“Están ofreciendo vacantes en el jardín de Montes de Oca porque si no se arma la sala, se cierra”

Estos son solo algunos de los comentarios que se escuchan en nuestros entornos y que nos llevan a reflexionar sobre los motivos por los cuales, en un distrito como CABA, en estos casos en particular, la falta de vacantes en el nivel inicial dejó de ser un conflicto. ¿Las familias postergan la incorporación de sus hijos a las salas de nivel inicial? ¿Se construyeron todos los jardines necesarios para cubrir la matrícula? Spoiler alert: en CABA no. ¿Será que cada vez hay menos niños en edad de ingresar al sistema educativo?

Efectivamente, los índices de nacimientos en nuestro país nos muestran un marcado escenario decreciente en particular en los períodos de 2014 y 2022 (último dato disponible de la base de Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud de la Nación- DEIS). Una disminución progresiva que no es exclusiva de la Argentina, sinó que se condice con la misma tendencia global, muy marcada en países de Europa, con implicancias significativas para las economías y los sistemas sociales.

En 2014 se registró una totalidad de 777.012 de nacidos vivos y con una marcada reducción al 2022 con un total de 495.295, lo que supone un 36.2 % menos de la registrada en 2014.

Fuente: datos de Estadísticas Vitales 2014/2022, DEIS- Ministerio de Salud

Esta situación se presenta en todas las jurisdicciones del país pero con diferente grado de intensidad: en Tierra del Fuego y Santa Cruz la natalidad se redujo en un 42 %, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en un 40 % a diferencia de Corrientes y San Luis que con un 24 % reflejan una reducción más moderada y en particular en Chaco con un 18 % se expresa como la provincia con menor descenso de nacidos vivos.

Las causas en la reducción de la fecundidad y la natalidad pueden ser variadas. La implementación de la Ley 26150 de Educación Sexual Integral sancionada en 2006 junto a una fuerte política de acceso a la salud reproductiva en vinculación con las escuelas permitió que más jóvenes puedan tener acceso a información y métodos anticonceptivos.

Jimena Gallo es psicopedagoga y profesora de nivel secundario. Se desempeñó en el Programa de “Retención escolar de alumnas/os madres, padres y embarazadas” de CABA, como coordinadora del curso “La ESI en la escuela: embarazos, maternidades y paternidades en la adolescencia” del Programa Nacional de ESI-INFD y como capacitadora del Programa de referentes escolares ESI en Gral. Pueyrredón y Mar Chiquita de la Provincia de Buenos Aires. Jimena profundiza sobre el tema “este fenómeno, si se lo puede llamar así, de los embarazos y mapaternidades en la adolescencia es diverso, heterogéneo y multicausal, y este descenso lo venimos viendo hace alrededor de diez años gracias a los programas de retención escolar, la ley de ESI, los programas de salud reproductiva y el rol de los distintos actores institucionales y de la organización civil que trabajan estos temas”. 

Según datos del Censo 2022, Argentina continúa en un proceso de reducción de embarazos de adolescentes entre los 15 y 19 años. El porcentaje de esta población con hijas e hijos nacidos vivos disminuyó casi un 50% con respecto al año 2001.

Fuente: INDEC, Censos Nacionales de Población, Hogares y Viviendas 2001, 2010 y 2022. Resultados definitivos

El funcionamiento del Programa Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, la implementación de la Ley 27.610 de Interrupción Voluntaria y Legal del Embarazo (Ley 27610), como así también el Plan Nacional de Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia (Plan ENIA), que además de evitar los embarazos no intencionales favoreció la permanencia en la escuela de las adolescentes, también puede ser un factor de reducción de la natalidad. 

“El vínculo de les estudiantes con el acceso a la salud también está atravesado por la heterogeneidad territorial y comunitaria, en las grandes urbes es más fácil el acceso a los centros de salud a diferencia de zonas más rurales o pueblos donde se dificulta el tema de la cercanía o la falta de anonimato. Por eso es fundamental las acciones de la ESI en las escuelas con la distribución de preservativos, test de embarazos, que todo pueda estar más accesible a les pibes. El trabajo más uno a uno, personalizado con un referente es la forma más efectiva de garantizar la permanencia en las instituciones educativas”, puntualiza Jimena Gallo.

La irrupción pública del feminismo y la constitución de un movimiento masivo que permitió cuestionar los mandatos hacia las mujeres, entre los que se encuentra el de la maternidad, a la par de la creciente participación de las mujeres en el mundo del trabajo y en la educación superior son motivos que suelen relacionarse con el retraso en el deseo reproductivo. Las mujeres dieron un salto al ámbito público y económico. Ser madre dejó de ser un mandato y pasó a ser una decisión consciente.

Otro de los factores que podrían llevar a algunos jóvenes a decidir no tener hijos, es la incertidumbre en el aspecto económico, donde se siente mucho la presión y la falta de previsibilidad. Empleos precarizados, ausencia de obra social y falta de crédito para acceso a la vivienda son solo algunos de los temas que repercuten hoy entre los jóvenes.

Esta marcada tendencia a la baja de los nacimientos lleva consigo un impacto en la demanda educativa. La cantidad de estudiantes en las aulas va decreciendo año a año, el nivel inicial es donde más se refleja este nuevo escenario. Según datos del informe “Tendencias demográficas recientes y su impacto en la matrícula escolar- Un estudio basado en estadísticas vitales” elaborado por la Secretaría de Evaluación e Información Educativa del Ministerio de Educación de la Nación detalla que entre 2019 y 2022 hubo 137.500 niños y niñas menos en salas de jardín de infantes. 

Este reciente panorama podría ser una oportunidad para reordenar la propuesta educativa, garantizando mayor cobertura de salas de jardín maternal, mientras en el mismo sentido se podrían universalizar la sala de tres y cuatro años. 

Si bien desde 2022 se observa una desaceleración de la demanda sobre la educación primaria, el impacto se comenzaría a sentir en 2024 abriendo una oportunidad para mejorar las condiciones de enseñanza y aprendizaje. 

Un tamaño menor del grupo de estudiantes constituye una condición favorable para el trabajo docente, sin olvidar que la falta de docentes en este nivel y en el secundario hoy es una dificultad por la que atraviesa el sistema y que con este contexto podría recomponerse. En igual sentido, la reorganización territorial de la propuesta y la ampliación de las jornadas escolares a extendidas o completas establecidas en la Ley 26026.

Estamos frente a la posibilidad de renovar desafíos y agendas públicas en educación para hacer efectivo el derecho a la educación.

Publicada el 14 de abril de 2024


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Florencia Abraldes@MorellaAzul

Florencia Abraldes es militante territorial del Centro Cultural y Biblioteca Popular “El Sueñero” en los barrios de La Boca y Barracas, forma parte del colectivo Familias por la Escuela Pública y es miembro de cooperadoras escolares. Es mamá de dos estudiantes de escuelas de gestión estatal de la Ciudad de Bs. As. Estudia la Licenciatura en Educación en la UNQ. En Twitter es @MorellaAzul.

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